5 RAZONES POR LAS QUE HACER UN CRUCERO

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Llega la temporada de cruceros: cruceros por el mediterráneo, cruceros por las islas griegas, cruceros fluviales, cruceros por los países nórdicos, etc. La variedad es infinita y la gama de precios muy amplia, por lo que se han convertido en una opción de vacaciones muy popular en Europa. Muchos de vosotros seguramente contemplareis esta opción de vacaciones con recelo, asociándola a viajes para familias con niños, jubilados  o recién casados. A viajes muy programados con paradas cortas y muchas prisas. En parte no estáis desacertados, y nunca será un buen plan de vacaciones para los viajeros mochileros o para aquellos que quieren viajar por libre para profundizar en un destino concreto y descubrir su cultura. Yo, personalmente, me considero dentro de este último grupo. Y si bien es cierto que un crucero nunca te va a permitir conocer un país o una cultura a fondo, para según qué tipo de vacaciones, puede ser una opción muy interesante.
 
Me explico.
El año pasado tuve la opción de realizar un crucero por las Islas Griegas (toda la info aquí) que salía desde Estambul y terminaba en Venecia, pasando por varias islas griegas y por Croacia. Fue un viaje que realicé en familia con mis padres y mi hermana. El  recorrido me atraía mucho pues aun no conocía ninguno de los destinos salvo Venecia, donde ya había estado dos veces! Sin embargo, yo soy de las que piensa que una parada de un día en una ciudad o pueblo determinado para nada te va a proporcionar un conocimiento realista del país, su gente, gastronomía y cultura, por lo que no me sentía muy identificada con el crucero ni con sus ocupantes, por decirlo de una manera. Sin embargo, he de decir que el viaje me sorprendió e hizo que se me fueran algunos prejuicios sobre los cruceros.
 

 

UN CRUCERO ES UN VIAJE DE OCIO, NO DE AVENTURA


Diferenciemos los conceptos y partamos de la base de que un crucero es puro ocio. Otro concepto de vacaciones. Pero he aquí mi perspectiva después de hacer uno: Muchas veces pensamos que todos los días de vacaciones hay que invertirlos en viajes experimentales, en tierras lejanas  y que la vida es demasiado corta para todos los países que nos gustaría recorrer. Y es cierto. Pero otras veces, podemos hacernos una concesión, traicionar a nuestros “yos” viajeros y simplemente dejarnos llevar para disfrutar y descansar. ¿Qué opináis?

 

 

MIS 5 RAZONES POR LAS QUE SÍ HACER UN CRUCERO


 

1.- Comodidad.

El hecho de que el barco se desplaza durante el día y la noche hace que sin mover un dedo te plantes en otro destino. Olvídate de los transportes locales tortuosos de países Asiáticos, de trenes del año IV, de kilómetros en ruta o de esperas en aeropuertos. En un crucero te llevan, y creedme cuando os digo que es una ventaja enorme y un gusto.
 
Llegada en barco a Santorini

Llegada en barco a Santorini

 
 

2.- Diversión

Era mi primer crucero (allí te das cuenta de que hay verdaderos expertos en cruceros que llevan 8 o 10 a sus espaldas) y mi primer todo incluido. Y todo hay que reconocerlo, la dinámica de entretenimiento, de fiesta y espectáculos a todas horas es tal, que es como estar en un continuo “parque de atracciones” en el buen sentido. Como os dije antes, entré reacia al barco, pero a las pocas horas ya parecía una crucerista más de toda la vida jajaja. El ritmo de actividades te atrapa y al final terminas viendo concursos de sevillas en la piscina, jacuzzi a media tarde, y monólogos por la noche 🙂

 

3.- Viajar en barco.

No hay nada mejor que tomar el sol en la proa de un barco mirando al mar con un mojito en la mano o bañarte en un jacuzzi al aire libre mientras se pone el sol. Pero sobre todo, lo mejor es cuando el barco se acerca o aleja de los puertos y puedes contemplar las ciudades desde una perspectiva única.
 
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Salida del puerto de Estambul

 

4.- Conocer diferentes lugares en un solo viaje.

De acuerdo, solo paras un día, una mañana o una tard. Pero si las paradas son en pueblos o ciudades pequeñas da tiempo de sobra a verlas e incluso a conocer la zona. Yo, personalmente, si lo que quiero es conocer Roma (mi ciudad Europea favorita) escoger un crucero con parada en esta ciudad sería lo último que haría. Apenas tendría tiempo de ver lo más representativo, y me dejaría muchísimas cosas en el tintero que merecen la pena ser disfrutadas. Pero si la parada es en Dubrovnik, por ejemplo, una mañana es más que suficiente para conocer esta preciosa ciudad croata. Esto no exime de hacer un viaje como dios manda recorriendo Croacia en coche (viaje pendiente), pero al menos puedo decir que visité Dubrovnik de cabo a rabo.
 
 
Oia (Santorini)

Oia (Santorini)

 

5.- Despreocupación.

Una vez que entras en un crucero te olvidas de todo. No necesitas estar pendiente de nada. Ellos lo hacen por ti. Una de las cosas más maravillosas cuando viajas por libre es el día a día, buscarte la vida, interactuar con la gente local, y tener experiencias únicas. Es una maravilla, y no lo cambiaría por nada, pero muchas veces es agotador. En un crucero todo es fácil y consigues despreocuparte de todo (en parte también porque no hay wifi gratis). Todo resulta fácil y la desconexión es total.
 
 
Puesta de sol en Mykonos

Puesta de sol en Mykonos

 
El balance de mi crucero, cuyo recorrido pronto contaré en el blog, fue muy positivo. Entre todos los cruceristas, hay más que familias con niños y jubilados. La diversión está asegurada. Te olvidas del trabajo, de tus preocupaciones y encima no tienes que mover un dedo. Si además, puedes conocer otros lugares, el crucero se convierte en una opción más que interesante para desestresarse del día a día y volver con las pilas cargadas.

 

¿Qué opináis vosotros? ¿Os convence la idea?
 

 

Beatriz
Lovely Plans
 
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