¿NOS DAMOS UN CAPRICHO? #FULLEXPERIENCE

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Hay veces en la vida que hay que darse un capricho. Y no lo digo por decir. Salir de la rutina, concedernos algún deseo o autoregalarnos algo que nos hace ilusión son pequeños placeres de la vida que nos merecemos. No tienen porqué ser grandes cosas, caras o rocambolescas. A veces una pizza en tu lugar favorito un día de diario puede cambiarte el día y una noche de hotel en algún lugar especial puede ser la mejor de las vacaciones.

Nosotros, como ya sabéis, somos amantes de la gastronomía tanto como amantes de los viajes. De hecho, para mí, no entiendo una cosa separada de la otra. Cuando viajamos siempre soy la primera en probarlo todo, y me encanta tanto la comida callejera más exótica como la comida más moderna en un gran restaurante de vanguardia, pasando por una buena y siempre agradecida comida casera. Todas ellas, llevan algo del lugar en el que estás y te dejan en el paladar los recuerdos de ese día.

Bienvenida a la cena

Siempre estamos buscando probar sitios nuevos en Madrid, experimentar con la comida fusión, descubrir algún rinconcito de comida exótica en la ciudad o pequeños secretos escondidos. Y nos encanta la comida japonesa. Ya en mi viaje a Japón tuve la oportunidad de probar comida japonesa auténtica, y no me decepcionó. La japonesa es una cocina muy compleja que va mucho más allá de los niguiris y los makis, que a mí me encantan por cierto.

 Así que cuando nos enteramos de la oferta gastronómica del Hotel Hesperia Madrid, de la cual no sabíamos nada la verdad, pensamos que una de esas cenas sería nuestro pequeño capricho gastro de este invierno. Nunca he sido muy defensora de los restaurantes de los hoteles. No me preguntéis por qué, pero era un feeling personal.

Sin embargo, hace un mes más o menos, paseando por la castellana entré en un hotel por el que he pasado muchas veces pero en el que no me había fijado antes. Qué decoración señores, que detalles. Yo soy muy de aventuras, pero cuando tengo delante algo bueno de verdad, puff, no me puedo resistir. Y eso me pasó con el calendario de propuestas gastronómicas de este hotel. Pensé…tenemos que venir a cenar aquí. Y mira por donde, nos lanzamos, nos concedimos el capricho, y lo disfrutamos. 

Ya se que cenas así no son para todos los días, pero si tenéis la ocasión os lo recomiendo. Darse un pequeño lujo de mucho en mucho es algo que nos merecemos.

Pero vamos al grano, que os quiero contar qué tal fue.

La cena estaba inspirada en el florecimiento del árbol melocotonero, en japonés Mommo No Sekku.

La presentación de la sala fue exquisita. Este hotel, otra cosa, no, pero elegante es un rato. El servicio muy correcto, a pesar de que estábamos todo el tiempo intentando sacar fotos. Y la comida he de decir que me sorprendió. Fue un recorrido gastronómico por la cocina japonesa de una calidad extrema. Todos sabemos que la cocina japonesa pura no es sencilla. Estamos acostumbrados a los típicos restaurantes japoneses donde lo más popular son los nigiris, los makis y el sushi, pero quien haya viajado a Japón o esté interesado en este país sabrá que la cocina japonesa es mucho más compleja y variada.

El concepto #fullexperience

Al llegar nos dieron la bienvenida con un cava y nos mostraron la técnica de dibujo Gyotako, que consiste en el grabado de los peces en papel, y que se usaba en Japón y en otros países asiáticos en la edad media para retratar los peces que habían pescado.

A continuación, nos fueron presentando todos los platos del menú. Todo ambientando con la música de fondo inspirada en la naturaleza del músico japonés Kitaro.

Os presento todos los platos que probamos. Ah, por cierto, el maridaje del vino fue muy bueno y singular con vinos blancos de la Alsacia y de Portugal. A mí personalmente me gustó más el portugués, tenía un sabor a antiguo muy diferente al de otros vinos que he probado. Espero que disfrutéis de las fotos y que os animéis a daros vuestro capricho, que para eso nos portamos bien.

Cocktail de sake, té verde, zumo de melón y otros ingredientes… buenísimo!

Moluscos con su caldo y pastos marinos

Gyotaku de gamba roja

Sopa dashi con cigarra en dos tiempos y trufa negra Melanosporum

Usuzukuri de besugo a la bilbaína

Barriga de atún rojo «al sarmiento» con calçots

Nigiri de caballa con tomatilloo verde

Nigiri de Vieira con mantequilla

Erizo

Menta y chocolate

Bollinger Brut Special Cuvée – A.O.C. Champagne

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1 comment

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Laura 19/06/2017 - 15:11

Me ha encantado, y lo que dices de darse caprichos gastronómicos… 100% de acuerdo. Me guardo la idea para el próximo viaje a Madrid 🙂 Gracias!

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